sábado, octubre 23, 2004

A veces, cuando sueño.


En las noches, cuando duermo
y viajo a otros mundos,
te sueño tan lejana
y tan cerca a la vez
porque al dormir sueño
que mucho mucho me amas,
pero al despertar comprendo
que nunca podrá ser.

Te sueño como eres:
tan pura y tan hermosa
y que tus cálidos besos,
(que son mi eterno afan)
son besos como fuego
es nectar de tu boca
fruto del inmenso amor
que tú me das.

Te sueño tan mujer
y tan niña a la vez,
que al soñar con eso
doy gracias a la vida
por tenerte en mis sueños
y de ser mi consentida
cada noche y cada amanecer.

Y el brillo de tus ojos,
(que es mi amanecer),
le da ilusion eterna
a mi alma de poeta
y te escribo estas prosas
que quieren ser hermosas
para tu alma enternecer...

Sueño con tus labios ufanos,
con tu risa, con tu canto,
con tus cabellos negros
enredados entre mis manos;
con tu rostro ingenuo,
con tu piel sedosa,
con palabras tiernas
que emanan de tu boca...

Pero al despertar siento
que eres sólo una esperanza
y tan sólo una ilusión
y ya tu rostro bello,
ingenuo y primoroso
se oculta entre las sombras
de mi habitación.

A veces, cuando sueño contigo: !mi eterna dicha!
mi más caro anhelo
se vuelve realidad,
y aunque despierto solo,
no me envuelve la desdicha,
pues no importa, me conformo
con verte desde lejos
y soñarte cuando duermo...
con eso nada más!

Juan José Monasterios (29/05/83)
j_monasterios@yahoo.com


VISITANTE Nº